Licenciar con Creative Commons | ¿Por qué?¿Cómo se hace?

Para quienes nos movemos con los temas de Cultura Libre tal vez parezca natural  u obvio que las cosas que hacemos las hacemos para compartirlas, que otras personas las disfruten y que puedan hacer más cosas con ellas.


De a poco también, vamos comprendiendo todas las implicancias que llevan estas práctica en un primer paso se amplía el espectro de la creación de un sentido individual al colectivo. Lo que hacemos es parte de un inmenso flujo de conocimientos y creaciones que, dinámicamente, tomamos, capturamos y, finalmente liberamos.


Se diría que Cultura Libre consiste, de entre todas las cosas, una búsqueda del sentido original de la Cultura. Del por qué hacemos lo que hacemos, qué es lo que se construye o desarrolla, qué es lo que se protege. Hago un llamado a una primera analogía, muy simple, para poder explicarlo.

La imagen anterior corresponde a la idea que explicaré a continuación (utilizada por primera vez en la presentación sobre Cultura Libre: Colaborar o Competir, una propuesta Solidaria). Cultura remite semánticamente a cultivar (tanto como semántiaca a semilla), por lo que que el concepto nos lleva inmediatamente al cultivo de la tierra, la agricultura.


El proceso de la agricultura se corresponde con tres elementos claves desarrollados en un ecosistema (cuyo ecosistema mayor es la tierra). Estos tres elementos serían los siguientes:


  1. Semilla.

  2. Agricultor.

  3. Vegetal.


Las dinámicas que ocurren se pueden describir, de manera simplificada, como sigue a continuación. La semilla, en su estado natural, sigue los ciclos de la vida. El agricultor, de alguna forma observa, ensaya, comprueba los usos que podría darle a tal semilla (desde alimento, artesanias, etc.). Decide entonces llevar práticas de cultivo, sobre un terreno preparado para tales efectos siembra y obtiene el vegetal que multiplica la semilla sembrada. Por lo que, con algo de trabajo e inteligencia, el recurso aumenta. Luego observa también que después de varios periodos, en que selecciona algunas semillas por sus caracteristicas favorables en algún sentido,obtiene muchas semillas de la misma variedad. Entonces (2) se da cuenta que puede hacer lo mismo con muchos tipos de vegetales y variedades. Descubre que si continúa esas dinámicas hace agricultura.


Demos un salto ahora, hacia las dinámicas sociales, la forma en que nos relacionamos los individuos generan intercambios de información que contienen trozos de conocimientos que nos son útiles para nuestra formación, tal como con las semillas la única forma de crecer y mejorar es ser un aporte a esas dinámicas, ser parte del flujo de conocimientos entre todas los miembros de la sociedad. Dejar que el conocimiento sea un asunto de propiedad colectiva.


El asunto es que las preguntas ¿de quién es el conocimiento?¿a quién pertenece tal o cual creación? son, tal vez, inadecuadas y dan a confusión. Lo que es posible es reconocer los referentes directos del objeto en sí. Al materializar ese intangible da pie a capitalizar, o sea permitimos que aquello que es de todos entre a un círculo de apropiación individual que cerca, delimita, coarta los flujos y dinámicas de desarrollo cultural. En consecuencia, en vez de enriquecer una sociedad, la empobrece, le quita su contenido, la deshumaniza.


El sistema de apropiación privada, esencia del capitalismo, ha desarrollado herramientas desde la legalidad para permitir y avalar lo descrito en el párrafo anterior. Eso se llama el Copyrigth (derechos de copia, derechos de autor) que establece normativas de protección para la reproducción y modificación de las obras, en una especie de seguro para la industria cultural.


Es en realidad una larga historia, con varias capas, tanto desde el desarrollo de los formatos materiales como soporte para la información, como en terminos legales. A grandes rasgos son características que dan la posibilidad una a otra. En términos de formatos tenemos desde el libro (papel, contenido, reproducción) hasta el internet (red, digital, sincronía). Y en cuanto a términos legales, tiene un desarrollo hermanable con el desarrollo del capitalismo moderno.


Es así la situación, una macroestructura enfocada en la capitalización de los recursos y en la generación de productos de consumo. Los movimientos que han logrado una reflexión sobre su quehacer, sobre como se les caracteriza desde esta macroestructura, han desarrollado herramientas que han empezado a contrarrestar desde los términos legales hasta sus raíces epistemológicas toda esta inercia de producción y consumo. El Copyleft, en donde se otorgan derechos de copia, reproducción y modificación a quienes acceden al objeto cultural, es una primera herramienta de contra, que juega, a partir de los derechos humanos, un papel de importancia en estos momentos históricos.


El Copyleft, que permite al autor escoger la libertad de su obra, que a fin de cuentas es la cosecha de lo que cultivó a partir de otros objetos culturales, para que continúe el ciclo e integrarlo a las dinámicas de la cultura, en donde se enriquezcan y humanizen los quehaceres.


Entonces, según la labor, han surgido las distintas variedades de licencias Copyleft, las que más destacan son las GNU General Public License especialmente hechas para Software Libre y, también, las Creative Commons que cubren un amplio espectro de creaciones culturales, sean artes, literarias, científicas, etcétera.


Lo anterior es el módulo para escoger una  licencia Creative Commons, cada vez se hace más intuitivo y, en esta última versión es simple hacerlo. Si haces click en la imagen te llevará al sistema de licenciamiento, además si apoyas este modo de licenciar podrías linkear desde tu sitio web el módulo para que todos accedan a esta herramienta, junto a este artículo que intenta explicar los motivos.  Puedo decir además que estas licencias te permiten legalmente defender tu opción de colaborar con la cultura.


Para terminar quiero decir que es un tremendo trabajo estar en esto, es encantador ver como de a poco se van sumando más y más personas, de como las prácticas de colaborar y compartir, de reconocer la protección del bien común como algo esencial para nuestros ecosistemas van a permitirnos lograr los cambios que deseamos.

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