Santiago de Chile, Abril 2011.
A veces lo que molesta de esta modernidad que nos abruma es que se nos van las cosas importantes, las olvidamos, las denigramos, osamos creernos civilizados al establecernos en el mundo plástico y artificial que nos brinda este sistema altamente industrializado y ajeno-enajenante a todo lo que podría llevarnos a nuestra fortaleza y la nuestros semejantes.
Pero aquí nos permitimos, nos obligamos, a llegar a la reflexión sobre que es lo que nos permite mejorar nuestros sistemas de vida, tanto tecnológicos, como de subsistencia. Que, combinados, permiten establecer la necesidad de preservar nuestro acceso a los recursos naturales y culturales en forma libre.
Por eso es que preferimos el software libre, por eso es que queremos que el conocimiento sea compartido sin restricciones posibilitando la construcción de mejor y más cultura, por eso es que se nos hace necesario defender nuestros alimentos de la voracidad rapaz de la industria.
Una consecuencia ética es estar contra el actual proyecto de ley para proteger a lo Obtentores Vegetales, la cual permite patentar organismos vegetales modificados genéticamente, dando lugar a que la industria biotecnológica y agro se instalen en nuestro país y provoquen un gran quiebre en los ecosistemas, contaminando especies nativas o naturales, contaminando la tierra con pesticidas, monocultivos, etc.
Es una ley-clausula para que los mercados norteamericanos se introduzcan mediante los tratados de libre comercio, el TPP (Trans-Pacific Strategic Economic Partnership) dará pie a un “puertas abiertas” para que los capitales extranjeros se puedan introducir en nuestro país, asegurando protecciónes leoninas en cuanto a derechos de autor, patentes y producción agro.
Hay organizaciones ya levantadas que se están movilizando en contra de esta ley, el pasado 4 de abril convocaron para un protesta y entrega de una carta al Presidente de Chile, en la cual llevaban indicaciones frente a una serie de modificaciones hechas luego de la visita de Obama a nuestro país.
Con esto, tomando conciencia de lo importante, lo drástico o catastrófico que serían estos cambios, no queda otra que comenzar a organizarce y realizar una gran campaña para defender nuestra propia vida, nuestra propia cultura.


















